Desmontando mitos del masaje tailandés

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Para una masajita tailandesa, lo que más puede sorprender de la gente de Barcelona es la manera que tenemos de comunicarnos, muy mediterránea y espontánea. También el ritmo de vida es más estresante, puesto que prácticamente vivimos para trabajar. En Tailandia se lleva un ritmo de vida mucho más tranquilo.

En Tailandia, prácticamente naces haciendo masajes, todo el mundo los hace. Es una sabiduría popular que se transmite de familia en familia. Es lo más común, aligerar el mal de espaldas de los padres que trabajan al campo con un buen masaje. Con todo, se pueden hacer cursos oficiales, porque con lo que sabes de casa no es suficiente, y las buenas profesionales se siguen formando día a día para mejorar como masajista y para incorporar nuevas técnicas. Los músculos son delicados y un mal masaje puede provocar una lesión.

Características del masaje tailandés

Para empezar, hay que dejar claro que el masaje tailandés no tiene un ‘final feliz’, no es un masaje erótico. A estas alturas, todavía hay personas que buscan prostitución en lugar de un buen masaje cuando van a un centro de masaje tailandés. Esto es culpa del turismo sexual en Tailandia, donde muchos turistas han buscado un masaje y un servicio sexual, y lo han asociado. En cuanto a la técnica, es un masaje donde se realiza mucha presión, con el peso del masajista. Cada paciente tiene unas necesidades específicas: si son pequeños, no puedes aplicar mucha fuerza. Además, como con el deporte, con los masajes hay que ir poco a poco y empezar con la intensidad adecuada. ¡No hay que esperar a que te haga daño la espalda para empezar a recibir masajes!

Además, cada vez vemos más centros que emprenden una aventura comercial. Además de masaje tailandés también se ofrecen otras variedades como el deportivo, aromaterapia, tratamiento de belleza con técnicas asiáticas, etc. Es un modelo muy completo para condicionar nuestro cuerpo y prepararnos para nuestro día a día.

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