¿Cómo iniciarse en el sexo tántrico?

¿Por qué decide una persona iniciarse en el sexo tántrico? ¿Por qué llama tanto la atención en la sociedad occidental? ¿Qué es lo que hay que hacer para iniciarse? En este artículo intentaremos contestar a estas preguntas y a algunas más que puedan ir surgiendo. Nuestro objetivo es aclarar las ideas preconcebidas que puede tener cualquier persona antes de practicar este acto sexual.

Por qué y cómo iniciar el sexo tántrico

Una persona no decide practicar sexo tántrico de un día para otro. Nuestra sociedad occidental nos ha acostumbrado a una serie de posiciones y de objetivos en materia sexual que provocan que las personas acaben aburridas y hastiadas de hacer siempre lo mismo. Esta es una posible razón por la cual las personas busquen nuevas formas de practicar su amor, de comunicarse sexualmente con otras y una de ellas suele ser el sexo tántrico. A la sociedad occidental le llama tanto la atención porque, simplemente, es una práctica de origen oriental con un nombre que, a priori, promete mucho. Normalmente, las personas buscan en internet (como tú) qué es y cómo llevarlo a cabo. Sobre todo estáis buscando en qué puede diferenciarse con el sexo tradicional y qué beneficios obtendrás con él. Pues bien, allá vamos.

Para iniciarse en el sexo tántrico se requiere, para empezar, tranquilidad, dedicación y paciencia. La persona tiene que cambiar el chip completamente, ya que esto no se trata (solo) de velitas e incienso mientras se penetra o se es penetrado. Esto tiene que ver con la autonomía mental y con la voluntad de sentir todas y cada una de las sensaciones que se van a experimentar mientras se practica sexo tántrico.

El sexo tántrico es una conexión extrema con la pareja, es decir, el objetivo es conectar hasta el último poro con nuestra persona. La mente ha de estar completamente preparada para vivir única y exclusivamente lo que se está experimentando, nada más. Preocupaciones y pensamientos que no tengan que ver con el momento quedan totalmente fuera del juego. Se trata de unirse de una manera elevada con la persona que nos acompaña. Es importante que no se juegue unilateralmente a sexo tántrico, es decir, uno no puede coger y practicarlo de manera autónoma y solitaria mientras se está con otra persona que no lo está teniendo en cuenta.

La pareja ha de ser plenamente consciente de lo que está haciendo y ambos deberían conocer las técnicas propias de la concentración y la meditación. El lugar que se elija para practicar sexo tántrico es tan importante como que ambos miembros de la pareja sepan que van a practicarlo los dos. Acondicionar el lugar significa preparar colchones o esteras en el suelo, conseguir una iluminación determinada (poca luz) y dedicar unos minutos a los olores encendiendo velas minutos antes de ponerse a ello.

Una vez está todo lo exterior preparado, la pareja debería instalarse en el lugar y comenzar a estimularse: besos y caricias de manera continua y sintiendo cada movimiento, cada mínima presión. No hay restricciones en cuanto a este tipo de tocamientos. Eso sí, hay que tener en cuenta que el fin último del sexo tántrico no es el orgasmo, sino la experiencia de llegar a él, digamos. La penetración queda relegada a simple hecho anecdótico. Las caricias deben ser muy pausadas, con las manos o con algún instrumento (pelo o el propio cuerpo, por ejemplo). Lo que hay que conseguir es un estado de concentración y meditación total, de ahí que haya que acariciar o hacer y recibir masajes, porque esto ayuda a llegar al estado que buscamos. Por último, mientras vamos llegando al estado que perseguimos, la respiración va adquiriendo un ritmo sosegado, perfecto para lo que intentamos con el sexo tántrico: sentir plenamente.

Es importante llevar un ritmo muy lento y profundo y esto, a veces, puede resultar difícil de conseguir. Es así como los iniciados deben comenzar en el sexo tántrico sus primeras incursiones: sin prisa pero sin pausa.

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